I Videoconferencia con Argentina desde Salamanca

 

Experiencia de fraternidad o experiencia de violencia, es el título escogido para el debate por los participantes argentinos.

Comenzamos con la presentación del Profesor Marcelo Lobosco, que después de dar la bienvenida a todos los asistentes, resalta la importancia de la actividad filosófica en tanto que comprometida con su tiempo, actividad no solo docente sino realmente orientadora  y  configuradora de experiencias nuevas en un mundo complejo.

Seguidamente presenta al profesor doctor Enrique Hernández, que tratará de analizar los fundamentos de la experiencia de fraternidad partiendo del concepto de narcisismo. Después de resaltar la importancia del amor desde las primeras reflexiones griegas,  como por ejemplo Empédocles, pasa a  establecer tres niveles o grados de fraternidad en nuestra experiencia del mundo: Primero la fraternidad narcisista que se da en el entorno primigenio más o menos complaciente de la familia, luego la que busca el amor o la amistad entre iguales, y en tercer lugar esa fraternidad ideal, casi inalcanzable, cuya sensibilidad solo se ha manifestado en algunos grandes de la compasión como Francisco de Asís, que confraterniza con el lobo, aparente enemigo, y con las plantas y la tierra muda.

La filosofía, según apunta  después,  podría ser indicadora para buscar en el camino del propio reconocimiento,- en tanto que no sé quién soy-  el camino del reconocimiento a través del otro distinto a mí, y quizá hasta enemigo.

Por su parte, el profesor Reynner Franco, desde Salamanca, empieza señalando justamente al otro como fenómeno originario en la apertura de la conciencia al mundo, pero  “un otro” que no se me muestra desde la comprensión sino que llega a ser obstáculo para la misma.

Volviendo al narcisismo coloca a éste en la base de la incomprensión e incluso de la atrocidad, es decir en la base de la  violencia. Hace también una división tripartita:  la violencia como señuelo, la violencia simbólica en el discurso y en las formas y los tópicos, y la “violencia sistémica”,  que ya ha pasado a la tensión del lenguaje y al desencuentro en el discurso, hasta hacerse normal en las estructuras económicas y políticas de nuestras culturas.

Así , según él la violencia llega a convertirse en un ámbito en el que vivimos y además consumimos.

Después de estas intervenciones académicas, se abrió paso al debate en que alumnos de ambos lados del Atlántico dieron sus puntos de vista y comunicaron distintas experiencias de violencia   y de fraternidad en la vida desde el barrio, la escuela, la familia o la misma sociedad de la información.